El BBBFarmer Enrique Vega baja sus vacas por el Valle de Ambroz hasta la dehesa

Los pastos de verano de la sierra en Hervás se agotan y toca desplazar parte de la vacada hasta la dehesa, Finca Casablanca, junto al yacimiento de Cáparra. Más de 20 km a pie por la Cañada Alistano-Zamorana y la Ruta de la Plata.
El pasado sábado 21 de diciembre nos dimos cita media docena larga de vaqueros y curiosos para acompañar al rebaño en su primera trashumancia a pie. Finca Casablanca produce carne de ternera ecológica y parte de ella con acabado a pasto (grass fed) de excelente calidad. No por nada Enrique Vega es, hoy por hoy, el principal de proveedor de carne de vacuno de los grupos de consumo de Extremadura. Además desde hace un par de meses sirve carne también en la carnicería que ha abierto junto a otros socios de Extremadura Sana (Barrunta Sentidos, Ecotahona del Ambroz y Red Calea) en Plasencia: CERES-Ambrosía (Puerta de Coria, 8). El recorrido comenzó a un par de kilómetros de Hervás y finalizó a escasos metros del Arco de Cáparra. Durante el recorrido las vacas de raza Avileña-Negra Ibérica se mostraron desorientadas al principio y cansadas al final para suerte de vaqueros y curiosos que las guiábamos, pues pudimos disfrutar del paisaje, la conversación y las anécdotas que seguro nos acompañarán durante mucho tiempo en nuestros pensamientos. La pérdida de la trashumancia, otrora práctica generalizada en la dehesa (con nula producción vegetativa en verano), ha supuesto un revés tremendo para la regeneración del arbolado y la mejora de los pastos. En el siglo XVII se llegaron a desplazar 5 millones de ovejas en España, siendo hoy en día poco más de un millón además de 100.000 vacas y 90.000 cabras (no todas a pie ni mucho menos). Las causas del declive son variadas: pérdida de privilegios de la Mesta, éxodo rural, invasión de las vías pecuarias por infraestructuras (fijaros en la foto junto a la A-66, que hubo que sortear en varias ocasiones) y normativa sanitaria que complica todo el proceso. Y es que la Administración en vez de facilitar el proceso a aquellos ganaderos que no sólo hacen un aprovechamiento eficiente de los recursos naturales y favorecen la sustentabilidad sino que además preservan un patrimonio inmaterial de prestigio internacional parece más dispuesta a poner palos en las ruedas de una práctica ganadera ancestral que en pleno s. XXI mantiene toda su vigencia: "La red de vías pecuarias incorpora un patrimonial intangible en la medida que representan el espacio en el que históricamente se ha desarrollado una actividad que incorpora un amplio elenco de elementos culturales como saberes, folklore, gastronomía, construcciones, el propio trazado de las cañadas, la práctica del pastoreo, etc. Prueba de ello es que desde 2007 forman parte de la lista indicativa de la UNESCO, etapa previa a una posible candidatura como Patrimonio de la Humanidad" Del Libro Blanco de la Trashumancia (archivo adjunto).

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