Verduras de temporada de la huerta al hogar

Agroecología y formación medioambiental en Arroyo de la Luz
Huerta Pironga es un proyecto agroecológico enclavado en la vega hortícola de Arroyo de la Luz, Cáceres. Está constituido por Patricia e Iván, una pareja de jóvenes cacereños que decidieron dar un vuelco a su vida mudándose al campo, y por Flores, un hortelano arroyano de los de toda la vida que nos sirvió de guía cuando decidimos dar el paso. En la actualidad tenemos unos 4000m2 de tierra en una de las zonas de regadío con más historia de la comunidad. Nuestras huertas están rodeadas de higueras, granados, ciruelos, olivos y siempre vigiladas por la Casa Fuerte de los Herrera, una de las construcciones más características del municipio y refugio de otro de los habitantes más singulares del pueblo, las cigüeñas. Las 43 hectáreas de regadío de Arroyo conforman un paraje idílico, con un sistema de acequias que hace que los días de riego la huerta evoque sensaciones especiales. Manejamos nuestras huertas de manera agroecológica, combinando el cultivo tradicional que durante décadas se ha practicado en el pueblo con los nuevos conocimientos en agricultura ecológica que hemos ido aprendiendo con la experiencia. Nos encanta oír las antiguas historias de los hortelanos de más edad y aprender constantemente de ellos, y nos apasionan esos escasos momentos en que somos capaces de enseñarles algo que desconocían. Creemos que este intercambio generacional es necesario para mantener muchos de esos valiosos conocimientos que solo atesoran nuestros mayores y que se están perdiendo con el discurrir del tiempo. Para nosotros cultivar alimentos libres de contaminantes y mantener la fertilidad del suelo es una responsabilidad que adquirimos cuando decidimos comenzar este proyecto, por lo que no usamos ningún tipo de agrotóxicos. Cuidamos todos los detalles desde el inicio, preparando la tierra con mimo, respetando sus tiempos; abonando solo con materia orgánica, ya sea estiércol de animales de la zona o humus de lombriz; practicando la rotación y asociación de cultivos; previniendo las plagas y enfermedades solo con compuestos naturales… Es decir, trabajando la tierra desde el respeto y las prácticas ecológicas. Además, seguimos aprendiendo para mejorar nuestra forma de trabajar, intercalando plantas aromáticas entre nuestros cultivos para mejorar la salud del huerto, aprendiendo la importancia de las fases de la luna en el cultivo, o prestando atención a otras formas de agricultura no convencional en auge como la biodinámica. Por coherencia, decidimos trasladar estas inquietudes medioambientales a la distribución de nuestras hortalizas y por eso lo hacemos directamente, sin intermediarios. Preparamos "ecocajas", cestas de verduras con productos de temporada que llevamos a los hogares de nuestros consumidores. Cosechamos por la mañana y entregamos por la tarde, por lo que nos aseguramos que las verduras lleguen frescas y con todo el sabor a las cocinas más exigentes. Además, al trabajar de este modo, conocemos a nuestros consumidores, que pasan a ser compañeros de viaje, y logramos ponerle cara al agricultor, recuperando esa conexión entre productor y consumidor que se había perdido. El objetivo es llegar a todos con nuestras verduras. Que toda la gente que lo desee tenga la posibilidad de acceder a algo tan básico como son alimentos de calidad a un precio justo. Un precio que sea asequible para los consumidores y que permita al productor llevar una vida digna en base a su trabajo. También nos dedicamos a la formación y sensibilización medioambiental. Combinamos nuestro trabajo práctico en la huerta con otros trabajos enfocados al aprendizaje, impartiendo algunos cursos sobre agricultura ecológica, colaborando con páginas divulgativas y, en particular Patricia, como docente en institutos. Nos parece que la concienciación medioambiental es una tarea básica a la que debemos contribuir para lograr una mayor difusión de la agricultura ecológica y, de paso, contribuir con un pequeño granito de arena a hacer de este, un mundo más sostenible. Por eso la huerta está abierta a todo el mundo, a todo el que quiera hacer una visita para conocerla, conocer la forma en que trabajamos o, simplemente, conocernos a nosotros. En definitiva, Huerta Pironga es más que un proyecto agroecológico. Es una apuesta por el menos es más, por la tranquilidad del campo frente al estrés de la ciudad. Es un intento de dar visibilidad al hortelano, de recuperar la relación entre productor y consumidor. Es nuestra aportación al desarrollo rural, a la conservación de la sabiduría popular. Es, en realidad, una forma de vida acorde a nuestros valores.

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