Trucos para aprovechar al máximo aguacates, kiwis, mangos y chirimoyas.

Las frutas tropicales están deliciosas y tienen muchas vitaminas. Algunas de ellas empiezan a madurar a partir de otoño y se pueden conservar durante meses
Las frutas tropicales están deliciosas y tienen muchas vitaminas. Algunas de ellas, como los aguacates, los mangos, las chirimoyas, los caquis o los kiwis, empiezan a madurar a partir de otoño. Debido a que el tiempo es más fresco y a sus características únicas, se pueden conservar durante un largo tiempo, e incluso pueden estar expuestas a temperaturas más altas durante su transporte. Esto es una ventaja no solamente para los productores, también para los consumidores que pueden almacenarlas en casa durante un tiempo relativamente largo, utilizando algunos trucos especiales para hacerlas madurar en el momento indicado. Así que en este post vamos a daros algunas ideas para tenerlo todo controlado y disfrutar más que nunca de vuestras frutas favoritas. Los aguacates no maduran mientras están todavía en la rama. Dependiendo del momento en que son recolectados, pueden pasar incluso semanas antes de que empiecen a adquirir las manchas de un color violeta oscuro y la piel blanda que indican que ya están listos para ser devorados. Si os interesa retrasar el proceso, los podéis mantener en un lugar fresco, fuera del alcance de la luz del sol. Por el contrario, para hacerlos madurar más rápido, se recomienda mantenerlos a temperatura ambiente o incluso envolverlos con papel de periódico o meterlos en una bolsa de pape. El truco es poner además una manzana o un plátano dentro del envoltorio. El etileno liberado por estas frutas se acumula y hace que los aguacates maduren en un periquete. Una vez que la superficie ceda al hacer un poco de presión, hay que mantenerlos dentro del frigorífico. Si habéis utilizado, por ejemplo, una mitad, podéis conservar el resto durante un día más o menos si lo rociáis con zumo de limón y lo envolvéis con film transparente. Pero lo que no sabe la mayoría de la gente es que los aguacates se pueden congelar. Si sois de los que no pueden vivir sin guacamole, ésta es la solución perfecta. Lavad la fruta cuidadosamente, quitadle la piel y el hueso y echad el resto en el vaso de la batidora. Por cada aguacate, añadid una cucharada de zumo de limón, que evitará que la pulpa se ponga marrón. Después de batir la mezcla, metedla en un tupper y congeladla. Estará buena aún hasta cuatro o cinco meses después. ¿Y qué hay de los magos? El primer paso es seleccionarlos de la mejor calidad, reconociéndolos no sólo por su color, sino por el aroma. Después, hay que conservarlos en un lugar fresco, separándolos los unos de los otros si queréis que la maduración sea lenta, y envolviéndolos de dos en dos en papel si os interesa que estén a punto rápido. Una vez que cedan al tacto, es el momento de guardarlos en el frigorífico. También el mango se puede congelar, y aunque la piel se oscurece, la pulpa sigue estando deliciosa. Las chirimoyas siguen las mismas reglas. Mientras la piel esté verde y dura al tacto, hay que conservarlas a temperatura ambiente, idealmente a 15º. Tened en cuenta que las chirimoyas son muy frágiles, y hay que evitar por todos los medios que se golpeen. Esto es lo básico, pero también podéis explorar vuestro lado creativo. ¿Quién dijo que las frutas tropicales no son adecuadas para las maneras más tradicionales de conservar las fuentes de vitaminas en invierno? Experimentando con mermeladas, compotas, siropes o gelatinas podréis envasarlas y disfrutar de ellas de manera original durante todo el año. ¡Las posibilidades son infinitas!

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