Laneras y DehesaLana

Presentamos el proyecto para revalorizar la lana y la campaña de crowdfunding el 17may en Cáceres.
¡Hola a todas y todos¡ buenos días y gracias por venir y dedicarnos este ratito. Somos Mumu y Elisa. Estamos aquí para presentaros un nuevo proyecto para revalorización de la lana merina en Extremadura que por fin comienza a ver la luz tras bastante tiempo gestándose, con muchas ganas e ilusiones. ¿Sabéis que eso que tenéis entre las manos? ¿Es suave? ¿A qué huele? ¿Qué sensación os provoca u os trae algún recuerdo? Para mi la lana es como el pelo de Mumu ( :D) es suave y a la vez fuerte al tacto, rizadito pero maleable, calentito, huele bien, tiene personalidad y despierta en mi sensaciones y recuerdos de toda una vida de hogar y familia, incluso de generaciones y generaciones anteriores ligadas por siempre a la cría y cuidado de ovejas, al tacto, al olor y al disfrute de este material. Desde hace siglos los habitantes de estas tierras y estos valles han estado ligados a la oveja merina y con ellas al procesado y transformación de la Lana. La Lana merina ha sido siempre, hasta hace tan solo una décadas, la materia prima textil de mas elevado valor intrínseco en España, y especialmente en Extremadura, de la que se obtenía prácticamente la mayor parte del rendimiento monetario de los rebaños familiares y a la vez era la materia prima base para la ropa de hogar e indumentaria. Tras la esquila, la Lana recogida, cuidada y tratada con mucho mimo se guardaba en el mejor sitio de la casa hasta su venta o uso. Cuando llegaba un poco mas el verano comenzaba la transformación de manera artesanal y habitualmente llevada a cabo por las mujeres de la casa. Se lavaba Lana en los ríos y arroyos, poniéndose a secar en las " lanchas" o piedras planas de la orilla y mas adelante o en zonas de gran producción existían incluso lavaderos específicos durante gran parte del año. Con la lana recién lavada estaba casi lista en algunos casos, y se usaba para los colchones de las camas, por ejemplo, de las familias con buen nivel adquisitivo. Aun recuerdo yo el olor del colchón de Lana donde dormía de pequeña en el campo, la sensación de nube mullidita recién movida y hecha la cama, como mantenía la temperatura en verano e invierno, y como se esmeraba mi abuela en hacer la cama por las mañanas o ventilar y cardar la Lana cada cierto tiempo. Según venia el buen tiempo, al caer la tarde las mujeres se sentaban en círculos a la puerta de las casas a coser, hablar, relacionarse, y continuar con el proceso de la Lana. Unas escarmenaban o "abrían la lana", otras cardaban, hilaban y tejían. En España pese a ser el gran productor de Lana merina a nivel global duarante muchos siglos este proceso se industrializo muy poco y casi todas estas tareas son muy manuales y con herramientas muy rudimentarias. Aquí poco se evoluciono más allá de las cardas manuales, que al inicio eran incluso con cardos del campo, y el huso y la parafusa que enganchaban entre el mandil y la falda para poder hilar a la vez que caminaban por el campo mientras pastoreaban el rebaño. Solo en determinados municipios del Norte de la península un poco mas especializados e industrializados como en la zona de León se usaba el " tornó de hilar" ( como una rueca. Con una gran rueda que se movía con la mano derecha a la vez que simultáneamente se hila con la izquierda ) y se empleaban tintes. Durante siglos, la ropa y la vida de la gente no fue en blanco y negro como nos imaginamos en las fotografías antiguas,eran prendas a todo color y con laboriosas combinaciones de tonalidades y bordados, pero eran colores y combinaciones de marrones, grises, blancos, amarillos, verdes.... Colores naturales, colores que nos da el campo y de la tierra. Poco a poco vamos recuperando la pasión y el gusto por las cosas manuales y bien hechas. Ahora parece que esta de moda y comienza a ser "trendy" tejer y hacer ganchillo, incluso se denomina como la "nueva meditación del siglo XXI" y poco a poco las campañas de "yarn bombing" y de tejer en público llegan hasta nuestras calles. Aun se guardan en mi casa como obras de arte la ropita de bebé, que como símbolo de la nueva vida que se gestaba y crecía, tejían las abuelas para los niños con mucho amor y mimo, los chales de punto, y los calcetines y jerséis de invierno. De todo esto: de revalorización de nuestra tierra y nuestras materias, de recuperación de oficios y costumbres artesanales, de ecología, sostenibilidad, valores sociales.... Y mucho mas va este proyecto.

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