Naranjos centenarios, gallinas felices y otras maravillas del miniedén de Monfragüe

Cultivamos frutales centenarios en un modelo de organismo granja conjugando al máximo la interrelación con un medio natural privilegiado.
Nosotras somos dos personas, Sheila Villanueva y Luis Perea que cultivamos una huerta en Casas de Millán, un pueblecito al Norte de Cáceres, junto a Monfragüe. Este pueblo es el que nos presentó pues Sheila es de Urretxu (Guipuzkoa) y Luis es de Cazalla de la Sierra (Sevilla). Sheila lleva unos seis meses por Extremadura y Luis unos 17 años. Sheila se está iniciando en las tareas agrícolas, aprendiendo cada día una nueva forma de vida. Luis lleva años trabajando esta huerta, prácticamente desde que llegó a Extremadura. Una huerta de naranjos principalmente, pero que se complementa con hortaliza para consumo propio, y algunos árboles más, como higueras, perales, almendros, membrillos, limones, algún manzano y otros frutales imposibles como melocotoneros o nectarinos. Los naranjos son en su mayoría de la variedad conocida con el nombre de "del país" que no es otra variedad que la que se conoce en la comarca hace 200 años. Calcular la edad de estos naranjos es difícil pues cuando el abuelo de Luis era un chaval, adquirió esta finca y esos árboles ya eran adultos. La naranja tiene la característica principal de tener bastante zumo y como curiosidad pepitas. Luis siempre estuvo ligado a las tareas agrícolas y ganaderas en su lugar de nacimiento, ayudando a su primo que tenia una finca, pero al llegar a Casas de Millán es cuando empieza a tomar las riendas de esa huerta, con la ayuda del Señor Pistón, que siempre estuvo ligado a las tierras de la familia, con quien comienza a sembrar y a trabajar los árboles. En sus inicios con dificultad al tenerse que enfrentar al aumento en el uso de pesticidas y abonos químicos ya que cuando llegó Luis la gente todo lo resolvía con veneno de manera que buscar soluciones alternativas a los problemas que iban surguiendo era más complicado. Luis lo tenía claro desde el principio: no usaría ese tipo de productos, por dos motivos principales. En primer lugar por el respeto a la tierra, al agua, al entorno y en segundo lugar por la salud y calidad de estos productos. Las naranjas son el producto por el que siempre hemos apostado, pero en nuestro afán por seguir construyendo, creciendo y participando estamos estudiando la posibilidad de crecer en surtido con huevos y aceites. ¿No es una estampa preciosa ver a las gallinas campeando entre los naranjos?

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