RENTABILIDAD
Aprende a gestionar tus recursos naturales
La obsesión de la ganadería y agricultura modernas es producir mayor cantidad y aumentar el valor añadido del producto. ¿No hay otra forma de mejorar la rentabilidad de las fincas?
Fotos: 1. Finca Marta (Solana de La Montaña, Cáceres) a la entrada del ganado el 20 de abril. 2. Lote de corderos acabados a leche, pasto y ramón en Finca Marta.

Una manera de conocer la rentabilidad de una producción es despejar R de la ecuación: R=(I-CT)/CT, o sea, dividir los beneficios (ingresos-costes totales) por los costes totales. Evidentemente el factor que influirá en mayor medida en el éxito de la razón serán los costes totales, al figurar en denominador y de forma negativa en el numerador.

A pesar de la evidencia matemática he de reconocer que yo mismo estuve obsesionado por los ingresos hasta el año 2013.

¿Producir más o a mejor precio?

Normalmente el productor responde a las bajadas de precios con un incremento de su producción a costa de externalizar costes al medio ambiente y la sociedad (precariedad laboral y familiar) así como bancarizar su actividad (aumento de la financiación).

El nivel de desarrollo de una empresa agraria se mide en gran medida por el número de eslabones de la cadena alimentaria (producción, transformación, distribución y venta) que abarca, así como por su capacidad para agregar valor a su producto: al trabajar para un nicho de mercado exclusivo o bien por la calidad diferenciada de su producto.

Desde que descubrí la ganadería ecológica hace diez años mis esfuerzos estuveron dirigidos al valor añadido y al agregado (elaboración y/o venta directa por parte del productor). Fruto de esta obsesión fue mi esfuerzo por crear grupos de consumo desde la asociación sin ánimo de lucro Extremadura Sana y la creación del portal de comunicación BBBFarming para que los productores tuvieran un trato directo con los consumidores finales. Cáceres para comérselo, experiencia de comercialización directa a través de una cooperativa de consumidores y usuarios ACTYVA y soportada en la comunicación por BBBFarming nació en junio de 2014 y tras un año de funcionamiento no se observó ningún incremento en las operaciones (Revista AE, 21, otoño 2015). Pienso que aún queda fruto por recoger pero a día de hoy los resultados han llegado más lentamente de los esperado. Se trata de un proceso en marcha y pronto retomará el pulso, seguro que con más éxito que en la primera ocasión.

¿Si pensamos en reducir costes?

En 2013 descubrí diversas metodologías de pastoreo que propugnaban un cambio de paradigma a favor del aumento de la densidad ganadera y el respeto al tiempo de recuperación del pasto como vías para aumentar la rentabilidad de la explotación pues se maximiza la captura de energía solar (más pasto) con lo cual se disminuyen los costes de producción en rumiantes con un impacto ambiental positivo.

Esto no nos era ajeno en nuestro contexto del suroeste peninsular. El pastoreo dirigido, a careo, combinado con la trashumancia y la trastermitancia, responsable de la conformación del agroecosistema de dehesa fue predominante hasta la década de los 1960 cuando las alambradas sustituyeron al pastor, al vaquero, al porquero, al cabrero...

En esa misma década en Rodesia, actual Zimbawe, comienzan los trabajos de campo del conservacionista y ganadero Allan Savory que han venido a revolucionar la práctica del pastoreo moderno con su teoría del manejo holístico. Su discípulo australiano Terry McCosker resume los principios del pastoreo racional tipo cell grazing en siete puntos:

1. Control del descanso para la recuperación del pasto.
2. Ajustar las cargas ganaderas según la capacidad del sistema.
3. Planificar, monitorizar y manejar el pastoreo.
4. Usar periodos cortos de pastoreo.
5. Maximizar la densidad ganadera (stock density) en el mínimo tiempo.
6. Usar la diversificación de plantas y animales para mejorar la salud del sistema.
7. Juntar grandes rebaños para favorecer el gregarismo.

Desde mi descubrimiento del manejo holístico en junio de 2013 (Savory Insititute International Conference and Foot Camp (Boulder, Colorado) y posterior monitorización de una granja bajo gestión mob grazing (Organic Research Centre, Newbury, UK, julio-octubre y enero) he comprobado por mí mismo las bondades que estos modelos que aumentan la rentabilidad (multiplicando por dos y hasta por cuatro la carga ganadera) a la par que aseguran la sustentabilidad del sistema: aumento de la materia orgánica del suelo, mayor biodiversidad, mejora de la salud y bienestar del rebaño e incluso regeneración forestal.

Gracias a la introducción de estas innovaciones en el curso “Buenas prácticas en ganadería extensiva” que dirigí por encargo de Unión de Ganaderos en 2013 conocí a María Catalán, con la que tuve la oportunidad de ahondar en la materia y, ya con su liderazgo, crear PASTO.re, empresa especializada en estas metodologías de pastoreo y que ha organizado ya dos cursos de gran éxito con el agrónomo e investigador argentino Pablo Borrelli, así como una primera edición (con la segunda ya en marcha) del posgrado "Gestión Integral de la Dehesa" junto al Instituto de Investigación de la Dehesa INDEHESA de la Universidad de Extremadura.

El 27 de marzo de 2016 se ha consituido aleJAB asociación que agrupa a los pioneros de la materia en la Península Ibérica y que aspira a convertirse en hub del Savory Institute en Oeste de Europa y Norte de África.

Mi experiencia en Merineando.

Merineando es un rebaño mancomunado de merinas negras (ahora también unas pocas blancas) que pastoreo olivares abandonados de la Sierra de la Mosca cacereña desde 2013 respetando gran parte de los principios aqui planteados. Este año hemos hecho las dos primeras planificaciones holísticas y evaluación de pastizales así que aún no tenemos datos para contrastar con nuestra propia experiencia pero sí que puede servir de orientación el resultado en una cerca concreta.

El 20 de abril las ovejas volvieron a Finca Marta (Solana de La Montaña) tras cuatro meses y medio de reposo. Tras la evaluación de la salud del pastizal se estimó "cosechar" al menos 7.500 raciones para 150 unidades de ganado menor durante mes y medio. Se gestionó mediante dos cercas con pastor eléctrico sobre una superficie total de 3,5 ha. de olivar. ¿Muy optimistas? Queríamos dejar atras casi la mitad del pasto. Son ya dos años racionalizando el aprovechamiento de la cerca. Finalmente, por circunstancias varias nos mantuvimos allí hasta el 30 de julio. Es decir, duplicamos nuestro tiempo de pastoreo y cumplimos nuestra previsión con exactitud. En resumen Marta ha dado comida para 150 unidades de ganado menor durante la primavera lo que equivale a 6 vacas por hectárea durante 100 días permitiendo la regeneración de una de las parcelas en el periodo en cuestión.

¿Cuánto hubiera costado alimentar ese ganado con pienso? Las cuentas para el próximo post.

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