HUEVOS
¿Son mejores los huevos ecológicos que los convencionales?
Los huevos ecológicos son más saludables que los convencionales, ya de por sí muy nutritivos, además de repercutir favorablemente en la economía rural en vez de contribuir a su deterioro caso de la producción intensiva.
Una vez el huevo ha dejado atrás el San benito de ser un contribuyente neto al colesterol malo, y por tanto un alimento a restringir en nuestra dieta, la polémica está servida sobre el mayor beneficio nutricional o no del mismo según proceda de un modelo de producción como la ecológica o su opuesto las granjas intensivas en jaulas.

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria -SENC- en sus Guías Alimentarias para la Población Española recomienda el consumo de tres o cuatro huevos los niños y personas con poca actividad y hasta 7 por semana las personas adultas corpulentas o con alta actividad física.

El huevo es especialmente rico en aminoácidos esenciales, ácidos grasos y algunos minerales y vitaminas necesarias en la dieta. Su alta concentración en nutrientes y su bajo aporte calórico ponen de relieve su papel no solo en la dieta de la población en general, sino también (y especialmente) en la de algunos grupos con necesidades alimenticias específicas como ancianos, adolescentes, gestantes, personas que realizan dietas hipocalóricas y vegetarianos. Para estas personas las proteinas del huevo revisten mayor importancia si cabe por tener un alto valor biológico (son muy asimilables) con 94 puntos en una escala de 100.

La alta concentración de nutrientes esenciales sobresale en el caso de vitaminas y minerales aportando una ración (dos huevos) un 28,4% de la cantidad diaria recomendada de vitamina A, un 36% de vitamina D, 15,8% de vitamina E, 26,4% de riboflavina, 20,6% de niacina, 25,6% de ácido fólico, 40% de biotina, 30% de ácido pantoténico, 31% de fósforo, 15,7% de hierro, 20% de cinc, 18,2% de selenio y hasta un 82% de vitamina B12 fundamental para personas que sigan dietas ovolactovegetarianas.

La diferencia nutricional entre la producción ecológica y la convencional.

En los dos últimos años se han publicado sendas revisiones científicas apoyando o refutando la afirmación de que los alimentos ecológicos en general son más nutritivos y más saludables. El primer trabajo, de 2012, fue realizado por investigadores de la Universidad de Standford sobre la base de 240 estudios llegando a la conclusión de que no hay diferencias significativas en la salud de consumidores atribuibles al origen ecológico o no de los alimentos.

El año pasado, sin embargo, se publicó otro metanálisis en el British Journal of Nutrition sobre 343 investigaciones que concluye que los alimentos ecológicos no sólo son más inocuos ya que no tienen, o apenas, fitosanitarios y otros productos de síntesis química, sino que incluso son más nutritivos.

Un trabajo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) demuestra por ejemplo que las granjas de producción de huevos tienen mayor tasa de salmonelas (las famosas bacterias de la mahonesa o la tortilla mal cuajada) cuanto mayor es su intensificación. Es decir granjas de número 3 (en jaula) más que las 2 (suelo), luego irían las camperas (1) y por último, como las más seguras, las ecológicas (0). Esta tendencia no se cumplía sin embargo en España.

Otras cuestiones referentes a la producción

El informe de 2013 de la ONG que vela por el bienestar animal Compassion in World Farming valora muy favorablemente la producción ecológica y campera pues las gallinas pueden desarrollar sus comportamientos naturales de escarbar, picotear, baños de arena... Dándose menos casos de picaje o incluso canibalismo que en granjas intensivas al haber menos estrés. Por algo a las gallinas de modelos tradicionales se les designa con el calificativo de felices.

En la producción ecológica además de la mayor seguridad, calidad nutritiva y bienestar animal, los animales se alimentan a base de piensos ecológicos lo que significa que están libres de transgénicos, antibióticos, hormonas adicionadas ni colorantes. De hecho es curioso que en ocasiones los huevos ecológicos tengan la yema más clara cuando al consumir más forraje debería ser más naranja (por los carotenos vegetales). Esto se debe a que los piensos convencionales adicionan colorantes para engañar al consumidor que automáticamente asocia naranja con campero.

Para BBBFarming lo más grave en la alimentación convencional sería su dimensión social al abusar de piensos a base de maíz y soja transgénicas. La producción de estas materias primas está deteriorando las condiciones de vida de las poblaciones campesinas en los países de origen sobre todo en Sudamérica y Asia. Con casos extremos como los agricultores indios que se suicidan al no poder afrontar las deudas que contraen al introducirse en el agronegocio de grano transgénico más fitosanitarios asociados, todo en manos de grandes multinacionales con una cultura del beneficio rápido sin reparar en daños ambientales o sociales.

Por todo esto los huevos servidos en "Cáceres para comérselo" proceden sólo y únicamente de gallinas felices alimentadas a base de pasto y piensos naturales, totalmente libres de transgénicos.
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